Hoy hemos visto el castillo de Edimburgo por la mañana, que es la atracción principal de la ciudad, como hemos podido comprobar en nuestras propias carnes con la cola que nos hemos chupado. Alma ,mediada la visita, ha decidido que ya tenía castillo suficiente y se ha quedado dormida así que hemos visto la parte final del castillo primero uno y luego otro. Eso nos ha permitido hacer de viejos zorros porque uno le decía al otro como entrar a determinados sitios, por ejemplo en vez de esperar 25 minutos para ver las joyas de la coronación escocesa pues entrar por la salida, hacerse el loco y verlas en solo 5, muy español vamos.


Lo malo es que en una de esas Carol ha entrado a unas mazmorras y ha tardado tanto en salir que Salva pensaba que se había quedado en una de verdad pero simplemente era que la salida estaba lejos de la entrada y volver al punto de partida era complicado. Hemos comido al aire libre (Alma es de ideas fijas y hoy ha vuelto a comer su puré esta vez de zanahorias y puerros) Hemos podido comer fuera porque ha hecho un día muy bueno, al contrario que ayer donde pasamos realmente frío y nos ha hecho pensar que si hace frío aquí como hará mas arriba. Los lugareños con este clima se vuelven locos, no creo que hiciese mas de 22 grados pero se tiran en los parques sin camiseta como si hiciese 40.
Por la tarde hemos visto la zona nueva y hemos llegado hasta la catedral de Santa María que estaba en el infinito, lo que nos ha permitido conocer el Edimburgo desconocido a la vuelta, vamos, que nos hemos medio perdido. La suerte es que el barrio, el west end, era bastante bonito y seguramente la zona mas cara de la ciudad por lo que la caminata ha merecido la pena. Por la noche cena en un pub que se llamaba Whisky, sin mas, donde todo lo hacían con whisky. Salva se ha atizado una hamburguesa al whisky bastante rica, Carol una especie de carne guisada buena también y para casa donde Alma va cogiendo el ritmo de me montas en la silla me duermo como un cesto. Besos a todos!
